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jueves, 13 de enero de 2011

"El Punta Arenas que conocí", por Juanita Vial

"El Punta Arenas que conocí", por Juanita Vial

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"Un lugar donde en enero el viento te acribillaba cuando osabas echar de menos, donde olvidabas que eras capaz de sentir otra cosa que su presencia".

No suelo hablar de lo que desconozco. Por eso me gustaría, por esta vez, contarles que el Punta Arenas que conocí hace algunos años era una maravilla. Un lugar donde en enero el viento te acribillaba cuando osabas echar de menos, donde olvidabas que eras capaz de sentir otra cosa que su presencia.

 

Es la única vez en la vida que he tenido la sensación de que nadie podría decir " Se parece a..." Puente Alto por ejemplo, como cuando están en Lima. Qué manía más detestable que andar encontrándoles parentezco a las cosas para sentirnos como en casa. Si al final, nos vamos con nosotros mismos, o sea, el hecho de prolongar está demás. Ya nos tenemos encima con todos nuestros recuerdos.

 

Bueno, ese lugar hace que hasta los que encuentran en Buenos Aires a un pequeño Paris, no encuentren un punto de comparación con nada. Punta Arenas es único, tiene un cementerio que dan ganas de reírse de lo lindo que es, ovejas felices recién trasquiladas que nos invitan a no sentir culpa por los animales que dejamos al cuidado de otro en el que siempre desconfiamos, una Zofri que parece el edén de compradoras compulsivas y un viento que acuchilla y broncea, qué palabra más fea, pero te hace parecer de veraneo en el trópico cuando vuelves al hotel donde las frutas son en conserva y no te importa.


Por todo eso, y no por mucho más, sus habitantes merecen tener buenas noches para descansar, buenos días para procrear, tengo la teoría de que los niños salen más lindos con luz, calor a su merced para vivir. Para transpirar, para sacarse las segundas y terceras pieles, para ser parte de nosotros, para darnos un problema alguna vez, para tener algo tan básico como es la temperatura media, el gas.

 

¿Por qué los que no lo conocen hablan de él? ¿Quiénes somos para decidir si la gente merece o no tener frío? ¿Qué me importa a mí y a todos los presentes cuánto trabajó o flojeó el magallánico para tener calor de hogar?


Y además ahora, que mientras escribo me aso de calor porque soy incapaz de sacar el plumón de terror a despertarme en la noche y congelarme, me siento aún más miserable. Porque siempre damos poco, lo que me hace sentir canuta y detestable. Porque regalo la casa entera no porque sea generosa, palabra que debiera desaparecer con esos significados gloriosos, sino porque me siento una mejor persona, una Santa Donadora de lo que me Duele.

 

Y ahí vuelve la maldita culpa, la beatería, lo humana y poco animal. Me siento miserable porque tengo lo que no tienen las familias haitianas después de un año de su terremoto, porque no fui capaz de bancarme la depresión post parto de nuevo, pero esta vez de un niño ajeno, haitiano, que no habría Unicef que me hiciera pasar los tests sicológicos, porque odio a los que twitean por América Solidaria cuando creen que apretando un botón, Retweet, ayudan en algo.

 

No, la ayuda se da en dólares, se ponen toditos los números de la tarjeta de crédito, el código secreto y todo lo demás. Qué poca cosa somos, qué mentirosos. Honestamente, más que ver su maldita voz de la conciencia ajena, tal cual lo estoy haciendo yo ahora, me encantaría ver cuánto, exactamente, dio cada uno que se atreve a presionar su dedo contra el teclado de su computador de U$ 1.750. Quiero cifras, no corazones. La vida me ha enseñado que los corazones se conocen cuando se desangran o se desgastan, no cuando palpitan a un ritmo de presión adecuado.

 

 

SOBRE LA AUTORA: Juanita Vial es productora de moda para editoriales y publicidad. "Mi nombre es el que se lee, no es diminutivo. Jamás me haría la guagua. Escribo para mí y me cargaría que otros lo leyeran, por eso no pienso cuando lo hago. Lo más íntimo que puedo contar es que soy una feliz madre, de Esperanza y cuatro gatos, la mayor no está físicamente pero habita el único cielo posible: el de los animales".

Fuente:http://www.eldinamo.cl/noticia/el-punta-arenas-que-conoci-por-juanita-vial
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Saludos
Rodrigo González Fernández
Diplomado en "Responsabilidad Social Empresarial" de la ONU
Diplomado en "Gestión del Conocimiento" de la ONU

 CEL: 93934521
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