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martes, 25 de octubre de 2011

Público de hombres, público de mujeres

Público de hombres, público de mujeres (por Daniel Eskibel)

Sabéis el gusto que tengo por los especialistas. Me gustarían los expertos si no hubiera tantos, pero los especialistas me encantan.
Y como yo quería que un psicólogo nos hablará sobre el público masculino y el femenino en un discurso, pensé en un especialista. Sé que muchas veces has escuchado que no es lo mismo hablar a un hombre que a una mujer pero aún no sabes bien por qué. Sé que quieres que te hable de eso un psicólogo, quizás un psicólogo político, a que te gusta…
Se llama Daniel Eskibel. Lo de menos es que sea amigo, lo importante es que las más de 7000 (!!!!) personas que reciben su newsletter semanalmente aprecian su capacidad didáctica y su forma de escribir tan especial.
Qué pocas veces encuentro a gente que escriba con ese estilo "persuasivo" salvo cuando veo las webs de algunos autores norteamericanos.
Si te interesa la comunicación política te recomiendo su libro Maquiavelo & Freud . Si en cambio (o además) te interesa saber en qué se diferencia un público con mayoría de mujeres o de hombres, disfruta este artículo:

 

Público de hombres, público de mujeres

Hoy tienes que dar 2 conferencias. En horarios distintos, pero las 2 en la misma sala.

Tu producto es el mismo. Tu marca es la misma. Tus ideas son las mismas. Y tú mismo, claro, también eres el mismo.

La cantidad de público es igual en ambos eventos. También las edades, las profesiones, el estado civil, el barrio donde viven, la identidad política, la nacionalidad, la religión, el nivel socioeconómico y el perfil educativo.

¿Acaso son clones?

Que no, que no son clones.

Nones.

Presta atención. Todas sus características son idénticas menos una.

Only one.

En una sala es público de hombres. Y en la otra público de mujeres.

¿Te vas a comunicar de la misma manera con unos y con otras?

 

En el principio era el target

¿No era el verbo? No, no te conviene comenzar a hablar así sin más, simplemente por hablar y repetir tu mensaje. Que el verbo espere.

Primero el target.

Primero saber cómo es el público al que te vas a dirigir.

 

¿Sabes qué es lo primero que atraviesa la mente de tu público desde que empiezas a hablar?

Una pregunta. Una pregunta simple, clara y contundente.

-¿Qué hay ahí para mí?- piensa la gente.

 

Esa gente que espera por tu palabra, en realidad está esperando otra cosa. Lo que realmente está esperando es un espejo.

Claro que sería incómodo entrar a la sala de conferencias con un enorme espejo bajo el brazo, lo sé.

Pero no es necesario.

Porque ellos van a buscar el espejo no en tus manos sino dentro de los bifurcados senderos de tu lenguaje. Van a buscar que tu lenguaje verbal y no verbal los refleje. Van a querer verse en tus palabras y en tus gestos.

 

Toma nota: tu público se busca a sí mismo en tu conferencia.

Si no se encuentra…¡adiós conferencia!

Por eso tienes que hacer tus deberes antes de abrir la puerta de la sala para cada una de tus conferencias.

Antes.

Y tus deberes consisten en estudiar a cada uno de tus públicos. Estudiar todo lo que puedas sobre los hombres de ese perfil y sobre las mujeres de ese perfil.

 

¿Qué es lo básico?

Que sepas cual es el problema principal de tus públicos en relación a la temática de tu conferencia.

Cual es el problema principal para los hombres.

Y cual es el problema principal para las mujeres.

Problemas que a veces son muy diferentes. Y que otras veces son parecidos pero que tienen matices. Pues a esos matices tienes que ir.

 

-Ahí hay algo para mí- piensa tu público cuando descubre su propio problema con todos sus matices dentro mismo de tus palabras.

Si hiciste bien los deberes, entonces el espejo estará montado. Ellos verán su problema y ellas el suyo. Y las 2 conferencias estarán bien encaminadas.

 

Pero si no hiciste esos deberes y no miraste con lupa tu target, entonces no creas que alguien va a comprar un vidrio ordinario como si fuera un magnífico espejo.

Podrán hacer un clap clap de aplauso forzado por la cortesía. Pero no dejarán de ver un muro que solo dice bla bla bla. Porque si falta el espejo, entonces el cerebro del público percibe como un insustancial bla bla bla hasta al más fabuloso descubrimiento de la física quántica o de la neurociencia.

 

La caja negra del cerebro

Para muchos comunicadores el cerebro humano es como la caja negra de los aviones. No se sabe muy bien cómo funciona, pero sí se sabe que allí dentro están casi todas las respuestas.

-¿Qué diferencias hay entre el cerebro de los hombres y el cerebro de las mujeres?- te preguntas mientras intentas imaginar cómo procesan tus mensajes los unos y las otras.

 

La ciencia actual ha investigado profundamente el tema. Y lo sigue haciendo.

¿Conclusiones definitivas, absolutas y finales?

No, todavía no. No tanto.

¿Diferencias dramáticas entre un cerebro y el otro?

No. Tampoco.

Hay más diferencias entre los cerebros de 2 mujeres o de 2 hombres que las que existen entre hombres y mujeres.

Puedes estar tranquilo: las leyes de la persuasión operan sobre ambos.

¿Identidad absoluta entre un cerebro y otro?

No. Parece que tampoco.

 

¿Entonces?

Entonces algunos resultados sugieren que

ñ  el cerebro femenino es más sensible a los estímulos del lenguaje verbal

ñ  el cerebro masculino procesa con mayor facilidad los números

ñ  el cerebro femenino tiene especial facilidad para interpretar la información emocional

ñ  el cerebro masculino analiza con mayor comodidad las relaciones espaciales

ñ  el cerebro femenino puede interconectar e integrar mejor diversos contenidos mentales

ñ  el cerebro masculino puede especializarse más en contenidos aislados de otros contenidos

 

Si repasas los puntos anteriores verás que tienen consecuencias a la hora de planificar cada una de tus 2 conferencias.

 

¿Estás en la conferencia para público masculino?
Pues apela a algunos números contundentes. Explica relaciones cuantitativas. Juega con metáforas que permitan visualizar imágenes de unos objetos que se relacionan con otros en determinado espacio. Y focaliza mucho el mensaje sin dispersiones ni desvíos.

 

¿Estás en la conferencia para público femenino?
Pues apela a la riqueza de las palabras. Juega más con la expresión de los matices emocionales en tus palabras, en tu rostro y en tus gestos. Y sorprende con cambios repentinos que conecten un tema con otro que parece totalmente diferente.

 

No verás un efecto explosivo e inmediato.

Pero te vas a conectar mejor con los cerebros de unas y de otros.

 

Jung sabía que no estamos solos

Carl Gustav Jung, una de las figuras mayores del psicoanálisis, describía las distintas funciones psíquicas asociadas culturalmente con hombres y mujeres.

Así señalaba el peso que en la psicología masculina tienen el pensamiento y la sensación.

Pensar, analizar, razonar y elucubrar interiormente para luego llegar a una conclusión. Y sentir la realidad, verla, oírla, olerla, saborearla, palparla.

Todo dentro de una psicología masculina condicionada por la búsqueda de la objetividad, de la ley, de la norma reguladora.

Así señalaba, también, el peso que en la psicología femenina tienen la intuición y el sentimiento.

Intuir, llegar a una conclusión casi instantánea que resulta de un cerebro trabajando a la velocidad del rayo y procesando muchas más variables de las que la conciencia puede manejar. Y sentir con claridad las emociones, los afectos, los sentimientos.

Todo dentro de una psicología femenina condicionada por la búsqueda de la subjetividad, de la intimidad, de la unión con los demás y de las relaciones que nutren, que brindan, que aportan.

 

Ya sabes: dale a cada cual lo que necesita. Relee el párrafo sobre la psicología masculina. Allí tienes pistas claras para organizar tu conferencia para el público de hombres. Y luego relee el párrafo sobre la psicología femenina. Allí tienes las huellas más nítidas para preparar tu conferencia para el público de mujeres.

(Mientras tanto sugiero condimentar con humor estos apuntes. Y te invito a ver un video donde un humorista de Estados Unidos ilustra algunas de las diferencias que hemos analizado)http://tinyurl.com/43sxbhb

 

Claro que Jung sabía algo más.

Sabía que no estamos solos.

Y explicaba que todo hombre lleva en su interior, más allá de su identidad masculina, lo que él llamaba 'ánima'.

Ni más ni menos que una constelación de contenidos psíquicos femeninos que también van con él.

 

Y también explicaba que toda mujer, más allá de su identidad femenina, lleva consigo lo que él llamaba 'ánimus'.

Una constelación de contenidos psíquicos masculinos que viajan con ella.

 

¿Qué te está diciendo la teoría junguiana justo ahora que estás a punto de dar una conferencia para hombres y otra para mujeres?

Te está diciendo que recuerdes que en todo hombre también hay algunas características psíquicas femeninas. Y que en toda mujer también hay algunas características psíquicas masculinas.

Por lo tanto te dice que no exageres, que no transformes las diferencias en caricaturas y que seas medido y sutil.

 

La inasible conclusión final

¿Hay una conclusión final? No la hay. Estamos frente a un puzzle todavía incompleto.

Lo que sí hay son pistas, huellas, líneas de fuga, puertas abiertas para pensar.

 

Ahora sí, a encarar a tus 2 públicos.

 


Fuente:

Saludos
Rodrigo González Fernández
Diplomado en "Responsabilidad Social Empresarial" de la ONU
Diplomado en "Gestión del Conocimiento" de la ONU
Diplomado en Gerencia en Administracion Publica ONU
Diplomado en Coaching Ejecutivo ONU( 
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